Recursos

Resistencia al calor y rayado en superficies de uso intensivo

En mesadas y mobiliario de uso diario, la resistencia al calor y al rayado es lo que más valoran los usuarios finales en el día a día, incluso por sobre consideraciones estéticas iniciales.

Más allá de la decisión inicial de diseño, la experiencia cotidiana de una mesada o mueble revestido en porcelanato termina definida por dos propiedades muy concretas: cómo responde al calor directo y cómo tolera el roce y el rayado del uso diario. Son, en la práctica, los dos motivos más frecuentes de satisfacción -o insatisfacción- que reportan los usuarios finales meses después de la instalación.

Resistencia al calor

El porcelanato tolera el contacto directo con ollas y sartenes recién retiradas del fuego sin dañarse ni decolorarse, una propiedad que lo distingue claramente de materiales como el cuarzo aglomerado con resinas, que puede sufrir manchas o alteraciones de color ante el contacto prolongado con calor extremo, algo que sus propios fabricantes advierten en las condiciones de uso y garantía del producto.

Resistencia al rayado

  • La dureza superficial del porcelanato -en el orden de 6 a 8 en la escala de Mohs según la línea específica- lo hace resistente al uso de cuchillos o utensilios metálicos en contacto directo con la superficie.

  • Aun así, se recomienda el uso de tablas de corte para preservar el filo de los cuchillos y evitar su desgaste prematuro, más que por un riesgo real para la superficie del porcelanato.

  • Los acabados pulidos son levemente más susceptibles a marcar microrrayones visibles con el uso intensivo que los acabados mate o satinados, algo a considerar al elegir terminación para una mesada de uso diario.

Una ventaja adicional que conviene comunicar al cliente

A diferencia del granito, que puede requerir sellado periódico contra manchas y pérdida gradual de sus propiedades protectoras con el paso de los años, el porcelanato mantiene su resistencia al calor y a las manchas de forma prácticamente constante durante toda su vida útil, sin tratamientos de mantenimiento adicionales.

A diferencia del granito, el porcelanato no requiere sellado periódico contra manchas ni pierde resistencia al calor con el paso de los años.